Vehículos estacionados enfrente de la fachada del Banco Occidenta, en la década de 1920. Ese predio corresponde en la actualidad al edificio BINAES.
Carlos Cañas Dinarte
En la década de 1880, El Salvador atravesó una profunda transformación económica impulsada por el auge caficultor. El grano de oro, como se le llamaba al café en los círculos mercantiles de la época, no solo dotó al país de divisas, sino que obligó a repensar la arquitectura financiera de una nación que en ese momento carecía de una banca sólida y diversificada. El Banco Internacional de El Salvador, fundado en 1880 mediante contrato entre el ministro de Hacienda Pedro Meléndez y J. Francisco Medina, y el Banco Particular de El Salvador -rebautizado Banco Salvadoreño en 1891- eran las únicas instituciones con facultad de emitir papel moneda antes de que, en noviembre de 1889, surgiera una nueva entidad destinada a convertirse en la más influyente de la banca privada centroamericana durante casi medio siglo.
Desde 1889, las exportaciones de café de El Salvador le permitían al país gozar de una adecuada estabilidad económica. Eso facilitó que el inversionista judío francés León Emmanuel Dreyfus y el médico y caficultor colombiano doctor Emilio Álvarez Lalinde vieran factible fundar el Banco Occidental el 14 de noviembre de ese año, con sede en Santa Ana, capital del departamento cafetalero por excelencia. Dreyfus pertenecía a la vasta red de comerciantes y financistas de origen francés y askenazi que habían construido emporios mercantiles a lo largo del continente americano durante el siglo XIX, una tradición empresarial cuyo exponente más célebre era la Casa Dreyfus & Hnos., firma que en 1869 suscribió con el gobierno del Perú el famoso Contrato Dreyfus para la comercialización del guano de las islas, operación que sacudió los mercados financieros de París y Londres. León Dreyfus no era el mismo personaje del escándalo peruano, pero sí pertenecía al mismo entorno cultural y económico de capitalistas judeofranceses que en esa época encontraron en América Latina oportunidades excepcionales de inversión. A finales del siglo XIX Dreyfus se estableció en El Salvador, donde su apellido quedó perpetuado en el nombre de una colonia de San Salvador que hoy conserva su memoria.

El doctor Álvarez Lalinde, cofundador del banco, aportaba a la sociedad un perfil distinto: el de un profesional de la medicina con intereses cafeteros, proveniente de Colombia, nación con la que El Salvador mantenía vínculos comerciales y culturales. En aquel escenario de la banca privada centroamericana, la presión de los agricultores era cada vez mayor, pues muchos esperaban que el Banco Occidental se inspirara en las necesidades del país y en su propia conveniencia para generar un sistema económico que le permitiera proporcionar fondos para la agricultura mediante la garantía de la propiedad raíz, lo mismo que calificara el crédito y la responsabilidad de la gente de negocios, para así otorgar préstamos a personas responsables que hicieran uso de ellos sin necesidad de garantía de segunda firma. El banco fue domiciliado en la urbe santaneca porque su actividad caficultora la dotó de una fuerte concentración demográfica y mercantil, aunque el gobierno nacional le otorgó facultades para establecer sucursales y agencias donde la junta general lo estimara conveniente.
El jueves 14 de noviembre de 1889 abrió sus puertas el Banco Occidental en la ciudad de Santa Ana, en la zona occidental de El Salvador. Por más de medio siglo, esa institución financiera concentró la actividad financiera más dinámica de la región centroamericana.[1]
La elección de Santa Ana como sede del banco no fue casual. Desde la década de 1870, esa ciudad concentraba la mayor parte de la producción cafetalera del occidente salvadoreño y poseía una densa red de exportadores, comerciantes y propietarios de beneficios que requerían crédito para sus campañas anuales. La oligarquía cafetalera salvadoreña había transformado el régimen de tenencia de la tierra mediante las llamadas reformas liberales de 1881 y 1882, que dieron fin al largo proceso de extinción de las tierras comunales y ejidales y abrieron paso a las grandes haciendas del cultivo monoagroexportador. El café desplazó al añil como principal producto de exportación a lo largo de los la década de 1880 y con él creció la demanda de instituciones de crédito capaces de financiar tanto la producción como la comercialización del grano.[2]
El capital mínimo para iniciar las operaciones del Banco Occidental se fijó en medio millón de pesos, suma que los accionistas -nacionales y extranjeros- ampliaron con rapidez. En menos de un año, el banco había suscrito acciones de mil y mil quinientos pesos hasta alcanzar un capital de un millón y medio de pesos, la denominación monetaria del país antes de que en octubre de 1892 el peso se rebautizara como colón en homenaje a Cristóbal Colón, cuya efigie aparecería luego en algunos de los billetes emitidos por la institución. El gobierno salvadoreño autorizó al Banco Occidental para descontar documentos de comercio, recibir depósitos, emitir vales al portador, comprar y vender letras de cambio, prestar sobre hipotecas, y emitir billetes pagaderos a la vista hasta por el doble de su capital suscrito, privilegios similares a los otorgados a los otros bancos privados de emisión que operaban en el país.
El primer edificio del banco en Santa Ana albergó sus operaciones durante una década. El 18 de julio de 1899, la junta directiva decidió trasladar la sede central hacia la ciudad de San Salvador. Para entonces, el banco tenía una plana de socios compuesta por León Dreyfus, Emanuel Dreyfus, Manuel Trigueros, José Sagrera Garriga, Juan Mata, Emilio Belismelis, Constantino Martínez, Leopoldo S. Wyler, Dr. Francisco Guevara, Manuel M. Dreyfus y Mauricio Wurmser, como quedó consignado en el acta de la junta general extraordinaria del 15 de agosto de 1899.[3]
La institución condujo sus negocios desde la capital salvadoreña como una de las dos mayores entidades bancarias privadas del país hasta 1934, cuando el gobierno del brigadier Maximiliano Hernández Martínez estableció el Banco Central de Reserva de El Salvador, centralización que suprimió la facultad de emisión de papel moneda de los bancos comerciales y que usó como base al primer Banco Agrícola Comercial, el más férreo competidor de la empresa de Bloom. Los activos y pasivos del Banco Occidental fueron absorbidos por la nueva institución centralizadora, pero su liquidación completa no se verificaría sino hasta 17 años después.[4]

Emilio Álvarez Lalinde, uno de los fundadores, era natural de Medellín, Colombia, donde nació el 5 de octubre de 1847. Estudió medicina en la Universidad Nacional de Colombia y amplió su formación en Francia antes de recalar en El Salvador en 1872. Su arribo al país centroamericano respondió a redes familiares previas, pues su tía Liberata Lalinde había emigrado desde Medellín décadas antes y se encontraba casada con Joaquín Pérez, destacado vecino de Santa Ana. Establecido en esa ciudad, Emilio contrajo matrimonio con su prima Isabel Pérez Lalinde y acumuló propiedades cafetaleras en Santa Ana y Quezaltepeque, lo que lo convirtió en uno de los introductores del cultivo del café en El Salvador. Llamado “padre de la cirugía salvadoreña”, el Dr. Álvarez Lalinde fundó la Escuela de Cirugía del país y dejó investigaciones médicas de reconocido valor científico.[5] En 1889 invitó a su hermano menor Rafael, aún en Manizales, a sumarse a sus negocios cafeteros y ambos operaron haciendas y la Compañía Agrícola del Salvador entre 1892 y 1906. Emilio murió en San Salvador, en 1906.[6] [7]
A la incipiente empresa bancaria pronto se sumó la firma estadounidense Bloom Brothers, representada en El Salvador por David Bloom y su sobrino Benjamin. Benjamin Bloom nació el 27 de septiembre de 1873 en Healdsburg (California), localidad vitivinícola del condado de Sonoma y llegó a la salvadoreña Santa Ana en 1890, acompañado por David. La revista Time lo describió en 1949 como un banquero elegante cuya actividad más constante fue el financiamiento de cosechas de café. Esa misma publicación señaló que cuando los cafetaleros visitaban su oficina en el Banco Occidental, Benjamin Bloom consultaba -por teléfono y con discreción- la solvencia del solicitante antes de resolver acerca del crédito solicitado.[8]

Con el tiempo, Bloom se convirtió en la figura dominante del banco, cuya presidencia ejerció de manera prolongada. Acumuló una fortuna estimada en veinticinco millones de dólares -cifra mencionada en la propia nota de Time– mediante una amplia red de negocios que abarcaba la banca, las inversiones con altos intereses y el tráfico de armas desde puertos estadounidenses hasta Panamá, con destino a facciones revolucionarias colombianas. El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez dio cuenta de esas transacciones de materiales bélicos en una de sus novelas, en que reconstruyó el período de la separación panameña de Colombia en 1903 y las redes de tráfico de armas que alimentaron ese proceso. Una revisión de las colecciones digitales de periódicos en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos confirma esos movimientos comerciales y financieros.[9]
Bloom fue también director del Anglo California National Bank de San Francisco, del Pacific Bank and Trust Company de Guatemala y de otras instituciones regionales, lo que evidencia la escala transnacional de sus operaciones. A lo largo de su vida en El Salvador se vio involucrado en sonados episodios personales. En algún momento sostuvo un altercado a tiros en una calle capitalina con el también millonario Winnall Austin Dalton, en una disputa que diversas fuentes atribuyen a un asunto de faldas o a una deuda pendiente.[10]Dalton salió herido de bala en una pierna y fue trasladado a un hospital, donde conoció a la enfermera María García Medrano.[11]
Winnall Austin Dalton era un estadounidense nacido en Arizona hacia 1894, criado en la frontera entre México y los Estados Unidos, que había participado en la Revolución Mexicana antes de establecerse en El Salvador en los primeros años de la década de 1920. Casado con una terrateniente salvadoreña, acumuló propiedades y se convirtió en uno de los rostros del capital anglosajón en el país centroamericano. La anécdota del duelo con Bloom ata dos figuras de la élite económica en un episodio que condensa las tensiones y rivalidades personales entre los grandes propietarios de la época, y que tuvo consecuencias biográficas de largo alcance, pues de la relación extramatrimonial entre Dalton y la enfermera García Medrano nació, el 14 de mayo de 1935, el escritor y militante revolucionario Roque Dalton García.[12]
Benjamin Bloom contrajo matrimonio con Aline Debow y la pareja, sin hijos, edificó una lujosa mansión sobre la avenida España de San Salvador. Tras décadas de residencia en el país, en 1940 adoptó la ciudadanía salvadoreña. Diez años antes de su muerte había declarado a Time: “Todo lo que tengo lo obtuve de El Salvador, y aquí pretendo dejarlo todo.” Esa declaración se materializó en su principal legado. El 6 de noviembre de 1928, mediante escritura pública, donó a la Sociedad de Beneficencia Pública un hospital para la atención de niños enfermos sin distinción de raza, nacionalidad ni religión. El gobierno asumió el sostenimiento de la institución, que se inauguró en la esquina de la calle Arce con la 23ª. avenida sur. Bloom siguió costeando lo que él llamaba los “extras”: una mesa de operaciones de tamaño pediátrico, equipos modernos de rayos X, máquinas lavadoras para la lavandería. Al momento del artículo de Time, había destinado unos 500,000 dólares adicionales a la institución, que contaba entonces con 125 camas y era considerada uno de los mejores hospitales pediátricos de América Central.[13]
Benjamin Bloom falleció a causa de un paro cardíaco, el 31 de diciembre de 1951, Ocho años más tarde se constituyó la Fundación Benjamín Bloom, institución privada y sin fines de lucro creada con el fideicomiso que el banquero dejó a la niñez salvadoreña. En 1963 arrancó la construcción del nuevo edificio del hospital, obra que concluyó en 1967 e inició operaciones en 1969 con diez pisos y alrededor de 54 metros de altura. Aline de Bloom ejerció la dirección de la institución hasta el 16 de enero de 1954, fecha en que regresó de forma definitiva a los Estados Unidos.[14]
Las emisiones billetarias del Banco Occidental constituyen un capítulo singular en la historia de la numismática centroamericana. La institución produjo al menos cuatro familias con denominaciones variables entre uno y quinientos pesos y colones, impresas en combinaciones de verdes, marrones, azules, rojos, naranjas, negros y amarillos. Esos billetes fueron diseñados, grabados en metal e impresos en papel de seguridad por la casa neoyorquina American Bank Note Company, empresa que desde 1858 hasta finales del siglo XIX se convirtió en la impresora de seguridad dominante para decenas de naciones latinoamericanas.[15]

La American Bank Note Company tuvo sus orígenes en 1795, con la fundación de Murray, Draper, Fairham & Company en Nueva York. Tras sucesivas fusiones -la más relevante, la de 1858, que unificó varias casas grabadoras- consolidó su posición de liderazgo en el ámbito continental. Cuando el gobierno federal de los Estados Unidos creó en 1862 su propia moneda y en años posteriores el Bureau of Engraving and Printing absorbió la producción doméstica, la empresa dirigió su expansión hacia el exterior. Al despuntar el siglo XX, ya imprimía billetes para más de 48 países, pero con el paso del tiempo su catálogo alcanzaría a 115 naciones. Su planta en el Bronx de Nueva York procesaba a mediados del siglo XX más de cinco millones de documentos por día, incluida la mitad de los títulos negociados en la Bolsa de Nueva York.[16]
El papel de seguridad empleado en esas impresiones procedía con toda probabilidad de la empresa Crane & Company, con sede en Dalton (Massachusetts), único proveedor del papel moneda del gobierno estadounidense desde 1879. Crane fundó su primer molino papelero en 1801 a orillas del río Housatonic. Desde 1844, la familia incorporó hilos de seda paralelos a la fibra del papel como dispositivo antifalsificación, innovación que se convirtió en estándar de la industria. El vínculo entre Crane y la American Bank Note Company fue documentado y directo, ya que Crane era uno de los mayores clientes de la segunda empresa, que a su vez proveía billetes a decenas de gobiernos latinoamericanos.
Las acciones del Banco Occidental emitidas en Santa Ana en 1890 fueron diseñadas e impresas por la Homer Lee Bank Note Company, empresa fundada en la ciudad de Nueva York por el artista, grabador e inventor Homer Lee, nacido en Mansfield (Ohio), en 1856. Él creó su compañía alrededor de 1873 y logró en 1883 el contrato para grabar e imprimir los primeros pagarés postales estadounidenses, uno de los contratos públicos más codiciados en ese sector. La casa también imprimía valores para gobiernos extranjeros y certificados accionarios para empresas ferroviarias y mineras. En 1891, agobiada por deudas, fue absorbida por la American Bank Note Company, que a partir de entonces concentró la producción de los títulos del Banco Occidental.[17] [18]
Certificado jamás usado de acciones por mil pesos del Banco Occidenta, que debió ser emitido en 1890.Dotadas de gran belleza en diseño y colorido, las emisiones del Banco Occidental se destacan por sus líneas de seguridad o grilloches, el nombre del banco y del país —escrito a veces como República del Salvador, como era la usanza nacional e internacional antes de 1915—, alegoría mitológica grecorromana, querubines, trazados geométricos, edificios representativos del país, sucesivas versiones del escudo nacional adoptado en 1865 y vigente hasta 1912, y el rostro de Cristóbal Colón de perfil.
Entre todas las emisiones del Banco Occidental, dos series de billetes revisten especial interés numismático. La New York Bank Note Company -empresa distinta de la American Bank Note, fundada en 1877 como Kendall Bank Note Company- diseñó, grabó e imprimió en junio y octubre de 1913, julio de 1916 y junio de 1918 el billete de dos pesos catalogado en el ámbito internacional como S174, al que siguió en mayo de 1914 una emisión del billete S173 de un peso. Ambos se conocen en El Salvador como billetes del charropor la figura ecuestre que domina su anverso. El grabado representa el cerro de La Silla, en los municipios de Guadalupe y Monterrey, en el estado mexicano de Nuevo León, una imagen sin ningún vínculo con el territorio salvadoreño. Los billetes llevan las firmas del escritor y exvicepresidente de la república Calixto Velado y de Benjamín Bloom.

El primer edificio del Banco Occidental en San Salvador sucumbió a uno de los mayores desastres naturales de la historia del país. En la noche del jueves 7 de junio de 1917, festividad del Corpus Christi, tres sismos de origen volcánico sacudieron la capital a las 18:55, 19:30 y 20:45 horas, con magnitudes calculadas entre 5,4 y 6,7 grados Richter e intensidades máximas de VIII grados en la escala Mercalli. La culminación del proceso fue la erupción del cráter secundario de Los Chintos, en la ladera norte del volcán de San Salvador, y la evaporación de la laguna del Boquerón. De las 9,000 casas que componían la ciudad capital solo doscientas quedaron intactas. Entre los edificios arruinados figuraron los bancos Salvadoreño, Occidental y Agrícola, la Catedral, la Universidad, la Escuela Politécnica, la Residencia Presidencial y el Teatro Colón. Las pérdidas humanas se estimaron en 1,050 personas. El escritor colombiano Porfirio Barba-Jacob, que se alojaba en el Hospital Rosales en aquella fecha, dejó testimonio de la catástrofe en una crónica publicada primero en el Diario del Salvador y luego en formato de libro.[19]
Para conmemorar la reconstrucción y documentar la nueva realidad financiera de la institución, la imagen del segundo edificio del Banco Occidental -levantado al sur del parque Bolívar, hoy plaza Barrios, en San Salvador- fue usada como parte del billete de 50 pesos emitido en diciembre de 1917. Esa segunda sede fue demolida en la década de 1950 para dar paso al edificio del Banco Hipotecario, en el mismo predio donde hoy después funcionó la Biblioteca Nacional Francisco Gavidia.
La trayectoria del banco estuvo cruzada también por la personalidad controvertida de Bloom, a quien sus contemporáneos señalaron en varias ocasiones por el cobro de intereses abusivos, rayanos en el agiotismo. Su fortuna, sin embargo, fue el sostén de generosas donaciones que transformaron la infraestructura social del país. Además del hospital pediátrico, Bloom financió un pabellón para niños tuberculosos, un pabellón para ancianos, escuelas y diversas obras de beneficencia pública. La Asamblea Nacional le entregó una medalla al mérito y el gobierno central le otorgó medallas de oro en reconocimiento a sus aportes.
Entre los aportes económicos del banco al tejido productivo salvadoreño destaca su contribución a la fundación y los primeros años de operación de la cervecería La Constancia, empresa originada en Santa Ana en 1906, que con el tiempo se convirtió en una de las industrias más significativas del país. El banco fue también pionero en la introducción de las chequeras en El Salvador en la década de 1930, práctica que modernizó los pagos comerciales en la república.
El Banco Occidental encarnó la intersección de capitales europeos, colombianos y estadounidenses en una economía dependiente de un solo producto de exportación como fue el café. Su historia es inseparable de la de la oligarquía cafetalera que lo impulsó, de las casas grabadoras neoyorquinas que le dieron su papel moneda y de los personajes -Dreyfus, Álvarez Lalinde, Bloom, Velado- cuyas trayectorias biográficas atravesaron fronteras nacionales y campos profesionales con la fluidez propia de las élites de la Belle Époque latinoamericana.
La clausura del banco a mediados del siglo XX no borró su huella. El Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom, reconvertido en una institución de referencia centroamericana, es el testimonio más visible de que la fortuna acumulada en el crédito cafetalero y en operaciones comerciales de alcance transnacional pudo, en alguna medida, convertirse en patrimonio colectivo de la sociedad que la hizo posible.
Fuentes y bibliografía
Fuentes primarias y hemerografía digital
Barba-Jacob, Porfirio (Ricardo Arenales). El terremoto de San Salvador. Corpus Christi, junio 7 de 1917.Publicado primero en el Diario del Salvador, San Salvador, junio de 1917; reed. San Salvador: Ministerio de Cultura, 1961.
Cañas Dinarte, Carlos. «El Banco Occidental de Benjamín Bloom.» El Diario de Hoy, San Salvador, 10 de noviembre de 2018.
«El Salvador: Benefactor.» Time, 19 de diciembre de 1949. https://time.com/archive/6614466/el-salvador-benefactor/.
Lardé y Larín, Jorge. El Salvador: Inundaciones e incendios, erupciones y terremotos. San Salvador: Ministerio del Interior, 1978.
Fuentes secundarias y obras de referencia
Banco Central de Reserva de El Salvador. «Historia.» https://www.bcr.gob.sv/historia/.
Cañas Dinarte, Carlos. El Salvador: la historia de sus billetes y los billetes en su historia. Santa Tecla: SISA–Banco Citi, 2012.
FiloNumis. «Las fichas de los Álvarez Lalinde.» FiloNumis Blog, julio de 2011. https://filonumis.blogspot.com/2011/07/las-fichas-de-los-alvarez-lalinde.html.
Find a Grave. «Benjamín Bloom (1873–1951).» https://www.findagrave.com/memorial/51000506/.
Frontera Digital. «Roque Dalton. Correspondencia clandestina o la impostura como sobrevivencia.» 21 de mayo de 2021. https://www.fronterad.com/roque-dalton-correspondencia-clandestina-o-la-impostura-como-sobrevivencia/.
Fundación Benjamín Bloom. «Nuestra historia.» https://www.fundabloom.org/eng/nuestra-historia/.
Grokipedia, «Homer Lee Bank Note Company», https://grokipedia.com/page/homer_lee_bank_note_company.
Homer Lee Bank Note Company,» WikiMili, https://wikimili.com/en/Homer_Lee_Bank_Note_Company; New York Times, «City and Suburban News,» 28 de octubre de 1891.
Hospital de Niños Benjamin Bloom. «Historia.» http://www.hospitalbloom.gob.sv/principal/historia.html.
Lindo-Fuentes, Héctor. Weak Foundations: The Economy of El Salvador in the Nineteenth Century. Berkeley: University of California Press, 1990.
Silva, José Enrique. Estudios de moneda y banca de El Salvador. 2 tomos. San Salvador: Banco Agrícola Comercial, 1979.
Smithsonian Institution, National Museum of American History. «American Bank Note Company Records.» NMAH.AC.1285. https://sova.si.edu/record/nmah.ac.1285.
Vásquez, Juan Gabriel. Historia secreta de Costaguana. Barcelona: Alfaguara, 2007. [Edición inglesa: The Secret History of Costaguana, trad. Anne McLean. Nueva York: Riverhead Books, 2011.]
Yale University Art Gallery. «American Bank Note Company, New York, Collage of Bank Notes.» https://artgallery.yale.edu/collections/objects/220011.
[1] Carlos Cañas Dinarte, «El Banco Occidental de Benjamín Bloom,» El Diario de Hoy (San Salvador), 10 de noviembre de 2018.
[2] Héctor Lindo-Fuentes, Weak Foundations: The Economy of El Salvador in the Nineteenth Century (Berkeley: University of California Press, 1990), 178–195.
[3] Diario Oficial (San Salvador), 18 de agosto de 1899, tomo 47, no. 194, 1492.
[4] José Enrique Silva, Estudios de moneda y banca de El Salvador, 2 tomos (San Salvador: Banco Agrícola Comercial, 1979).
[5] Mauricio Álvarez Geoffroy, Los Álvarez: Recuerdos de una familia, memorias de don Carlos Álvarez Ángel escritas en 1951, comprendidas en el trabajo de recopilación familiar (San Salvador: edición familiar, 1996).
[6] «Dr. Emilio Álvarez Lalinde,» El Diario de Hoy (San Salvador), 21 de noviembre de 2018.
[7] FiloNumis, «Las fichas de los Álvarez Lalinde,» FiloNumis Blog, julio de 2011, https://filonumis.blogspot.com/2011/07/las-fichas-de-los-alvarez-lalinde.html.
[8] «El Salvador: Benefactor,» Time, 19 de diciembre de 1949, https://time.com/archive/6614466/el-salvador-benefactor/.
[9] Juan Gabriel Vásquez, Historia secreta de Costaguana (Barcelona: Alfaguara, 2007), con traducción al inglés The Secret History of Costaguana, trad. Anne McLean (Nueva York: Riverhead Books, 2011).
[10] World Biographical Encyclopedia, «Benjamin Bloom,» Prabook, https://prabook.com/web/benjamin.bloom/1114897.
[11] Contracorriente, «Roque, su ascendencia, su origen paterno,» Medium, 21 de abril de 2022, https://contracorriente1.medium.com/roque-su-ascendencia-su-origen-paterno-3987c76833e.
[12] Horacio Castellanos Moya, cit. en Frontera Digital, «Roque Dalton. Correspondencia clandestina o la impostura como sobrevivencia,» 21 de mayo de 2021, https://www.fronterad.com/roque-dalton-correspondencia-clandestina-o-la-impostura-como-sobrevivencia/.
[13] Hospital de Niños Benjamin Bloom, «Historia,» http://www.hospitalbloom.gob.sv/principal/historia.html.
[14] Fundación Benjamín Bloom, «Nuestra historia,» https://www.fundabloom.org/eng/nuestra-historia/.
[15] Carlos Cañas Dinarte, El Salvador: la historia de sus billetes y los billetes en su historia(Santa Tecla: SISA–Banco Citi, 2012).
[16] Yale University Art Gallery, «American Bank Note Company, New York, Collage of Bank Notes,” https://artgallery.yale.edu/collections/objects/220011.
[17] Grokipedia, «Homer Lee Bank Note Company», https://grokipedia.com/page/homer_lee_bank_note_company.
[18] «Homer Lee Bank Note Company,» WikiMili, https://wikimili.com/en/Homer_Lee_Bank_Note_Company; New York Times, «City and Suburban News,» 28 de octubre de 1891.
[19] Jorge Lardé y Larín, El Salvador: Inundaciones e incendios, erupciones y terremotos (San Salvador: Ministerio del Interior, 1978).



