PARA ESTUDIANTES DE CINE DOCUMENTAL EN CENTROAMERICA
Paula Patricia Heredia
RESUMEN
Se propone un currículo para estudiantes centroamericanos de cine documental basado en la filosofía Bauhaus. Este pénsum presenta las artes liberales y las humanidades en un contexto interdisciplinario, e incluye en su contenido pedagógico la crítica y el análisis de películas que comprenden una amplia gama de las artes, para concientizar a los estudiantes sobre la presencia (o ausencia) en ellas de cualidades artísticas La autora considera que, debido a las limitaciones de recursos, infraestructura y educación formal propias de América Central, se debe ir más allá de la enseñanza de técnicas y herramientas fílmicas para permitirle a los futuros cineastas convertirse en artistas que hacen cine. Aun cuando los cineastas tengan altas aspiraciones, a menos que puedan hacer cine con profundidad exhibiendo maestría en su arte, enfrentarán difíciles (aunque no imposibles) obstáculos para obtener un sitio en la escena mundial.
Introducción
América Central necesita una educación en cine que le permita alcanzar un puesto en la escena cinematográfica mundial. Ante la escasez de recursos que les permita a los estudiantes de cine locales una apropiada formación académica, es necesario utilizar un currículo que los exponga a preguntas, aspectos importantes y diversas opciones para la creación fílmica, como un primer paso para lograr que hagan cine con destrezas artísticas y profundidad.
El objetivo de esta propuesta es ofrecerles a los estudiantes de cine centroamericanos un pénsum que les posibilite a ir más allá de la capacitación técnica tradicional y les permita convertirse en artistas que hacen cine y a poder expresarse a través del cine y el video. Esta propuesta fue parte de mi tesis de maestría en la enseñanza de cine con la filosofía Bauhaus en la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY), Estados Unidos, la cual me permitió amalgamar mis intereses en el arte, la educación y el cine documental. Me enfoqué en los estudiantes centroamericanos, no solo por mi origen salvadoreño-costarricense y mi vasta experiencia profesional en la región, sino porque en esta se observa un rezago en la producción fílmica en relación con otros países de Latinoamérica y el Caribe. Asimismo, porque en estos países existe un creciente interés en la producción cinematográfica y su componente artístico, así como un reciente -y creciente- desarrollo de la industria fílmica, indudablemente favorecido por el abaratamiento en los últimos años de la tecnología para la producción, edición y distribución, al igual que un más amplio acceso.
Para la elaboración del pénsum me basé en los más de 30 años de experiencia profesional en la elaboración de documentales, mis estudios de Bellas Artes y cine, y mi experiencia docente en New York University(NYU), The New School (TNS) y Rhode Island School of Design (RISD). Siempre traté de integrar en los currículos aspectos de historia, escritura, política, pensamiento crítico y proceso creativo con el fin de proveerles a los estudiantes de pre y posgrado profundidad y amplitud en las artes liberales, así como apoyo para la realización de sus propios proyectos. Mis documentales se han producido y distribuido por cadenas televisivas (HBO, Discovery Chanel, PBS) presentado en festivales de cine (Sundance, Sheffield Doc, AFI, Bilbao, Soria, Film Society Lincoln Center, La Habana, FICS Suchitoto), y seleccionado para la colección audiovisual de museos (Modern Art Museum New York). Varios trabajos han sido nominados a importantes premios y ha recibido reconocidos galardones (Emmy®, ACE Eddie Award®, Governors Award, Best Woman Director). En 1996 fundé el programa Cinema Digital de la Fundación Casa Clementina, El Salvador, el cual organiza anualmente el único festival internacional de cine en El Salvador: Festival de Cine Internacional de Suchitoto (FICS).
Los planes de estudio de los cursos de cine y video en Centroamérica, por lo general, tienen un enfoque limitado al desarrollo de técnicas, como el uso de cámaras, máquinas de edición, luces y equipo de sonido. Aunque la educación técnica puede proveerle al cineasta la confianza en el uso apropiado de las herramientas, el conocimiento de las artes puede incrementar el impacto de los documentales. En mi experiencia, la educación en cinematografía no requiere un enfoque en destrezas técnicas de vanguardia, sino más bien la comprensión y apreciación de las artes y humanidades, así como el conocimiento de cómo utilizarlos para profundizar y enriquecer la invocación artística y humanista de un filme. Las artes y humanidades no se enseñan tradicionalmente en las escuelas cinematográficas, a pesar de que le proporcionan al cineasta la herramienta más importante y confiable: su intuición.
Mi tesis de maestría se basó en preguntas que me permitieran darles a los estudiantes de cine y comunicación centroamericanos la amplitud y profundidad para transformarlos de simples documentalistas en artistas y cineastas:
- ¿Qué tipo de currículo inspiraría a los estudiantes de cine a plantearse preguntas profundas y responderlas utilizando un amplio conocimiento en artes y humanidades?
- ¿Cuál sería el contenido que integraría formalmente los estudios interdisciplinarios de las artes y humanidades con el estudio de las técnicas cinematográficas?
- ¿Cómo diseñar un currículo con el objetivo de formar artistas que hagan películas?
- ¿Cuál sería la mejor forma de enseñar este contenido?
La influencia perdurable de la escuela Bauhaus
La escuela Bauhaus es un punto de referencia en la educación tecnológica de los artistas (Montoro 2019). Esta institución europea de principios del siglo XX aglutinó artistas, arquitectos, diseñadores, tecnólogos, expertos en teatro, etc. En vez de ignorar los retos tecnológicos, consideró que los artistas y diseñadores debían trabajar con los nuevos desarrollos científico-técnicos, participar en talleres interdisciplinarios y no inhibirse de trabajar con nuevos materiales: mecánica, electricidad, luz, sonido, etc. Si la ciencia y la tecnología estaban transformando la cultura desde su núcleo, ¿Cómo podían las artes participar de esta transformación? ¿Cómo podrían integrar la antigua magia del arte con la magia de la ciencia?
Parcialmente basada en esta filosofía educativa, la cual comencé a conocer durante mi pregrado en Bellas Artes, consideré que la educación en cine debía ser interdisciplinaria, e integrar artes y humanidades. La enseñanza Bauhaus se desarrolló bajo condiciones históricas, sociales y políticas particulares y no es sencillo extraer conceptos rectilíneos de su filosofía, estructura y posibles aplicaciones prácticas. Sin embargo, aunque sea imposible recrearla, sí es posible y deseable inspirarse en su modelo educativo y tratar de adaptarlo a las condiciones actuales. Esta escuela desarrolló un currículo interdisciplinario único y extraordinariamente efectivo cuya influencia aún se siente en diversos campos, incluyendo arte, arquitectura, comunicación y prácticamente todas las formas de diseño (industrial, gráfico, de productos y de páginas web), entre muchos otros. Aunque la Bauhaus fue única, sus ideas y prácticas capturaron la imaginación de diversas organizaciones, instituciones educativas y empresas que le acreditan el haberlos inspirado y provisto de guías y preceptos para sus trabajos. Los admiradores contemporáneos son innovadores y creativos en la búsqueda de formas de alinearse con las ideas Bauhaus. Hay preceptos específicos que se aplican a la arquitectura, el diseño de páginas web, la tipografía, la comunicación, etc., pero hay algunos que son generales, como la necesidad de trabajar en forma colaborativa, integrar el arte con las habilidades artísticas y la tecnología, así como desarrollar programas educativos comprehensivos.
Específicamente, Bauhaus propone “repensar, o replantearse, las cosas desde lo más básico”. A pesar de que la escuela solo existió 14 años, actualmente continúa siendo un modelo. Cuatro principios específicos de su filosofía influenciaron mi intención de desarrollar un nuevo currículo para los estudiantes de cine:
- La propuesta de responder a la producción industrial masiva de baja calidad por medio de la producción de productos de alta calidad para las masas. Esto lo traduzco en el uso de herramientas de bajo costo como un medio para hacer filmes de calidad enfatizando el contenido en vez de la tecnología.
- Proveer bases en todas las artes a los practicantes de cualquier arte. Por este motivo, propongo exponer a los estudiantes de cine a las artes y las humanidades y proveerles una perspectiva interdisciplinaria.
- Eliminar, o reducir, las distinciones entre arte y el oficio. Lo cual se traduce en enseñarle a los estudiantes a pensar por ellos mismos como artistas que hacen cine.
- Por último, Bauhaus congregó un extraordinario equipo de artistas y maestros para cumplir su misión de proveer unidad entre las artes evitando la excesiva especialización y la segregación entre los campos del conocimiento. En mi opinión, se debe reclutar un grupo de artistas, cineastas y otros talentosos individuos centroamericanos para desarrollar los pénsum, y quizás impartir también algunos de los cursos.
El cine centroamericano
Aunque hay variaciones significativas entre ellos, los países del istmo centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador, Belice, Nicaragua, Costa Rica y Panamá) muestran un rezago en relación con el auge mostrado por la industria fílmica en otros países latinoamericanos y del Caribe donde destacan México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Cuba, y otros en menor grado. Sin embargo, aunque los centroamericanos no han dedicado suficientes recursos a la cinematografía (lo que a su vez incide en pocos recursos educativos y de infraestructura) sus aspiraciones artísticas son altas. La disminución relativamente reciente del costo de la tecnología ha contribuido en gran medida al desarrollo del cine local, pues hoy prácticamente cualquiera que tenga un teléfono inteligente puede hacer una película. Sin embargo, para tener un verdadero éxito internacional el cine de la región debe ser capaz de alcanzar audiencias sofisticadas (a través de la calidad artística), para lo cual a su vez deben estar expuestos al cine mundial.
Según el cineasta Guatemalteco Julio Hernández, para alcanzar una estética exclusivamente centroamericana se requiere una mayor producción. Salvo una notable excepción, ninguno de los países tiene una escuela de cine, por lo general son departamentos de comunicación que se enfocan en producir comerciales para la televisión. En Honduras, sin embargo, en el 2021, un grupo de cineastas presentó una propuesta de creación de una escuela de cine a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y esperan una respuesta, evidencia de que la producción fílmica en Honduras ha tenido un crecimiento acelerado.
En la región destacan los esfuerzos realizados por Costa Rica tanto en la preparación académica (pues hay una escuela de cine y varios programas universitarios que cubren diversos aspectos de la producción), como en los recursos destacados por el Estado para impulsar el desarrollo de la cinematografía, aunque este no haya sido constante. Esto incidió en la creación del Centro Nacional de Cine, un Festival de cine internacional y el otorgamiento de becas y premios. Por otra parte, es notorio el éxito de varias producciones (y coproducciones) costarricenses, guatemaltecas y hondureñas que incluyen algunos notables éxitos de taquilla locales y, ocasionalmente, internacionales. Es el caso también de realizadores guatemaltecos y salvadoreños radicados en México.
Según la prestigiosa curadora de cine Marcela Goglio la industria fílmica del cine latinoamericano nunca ha estado más activa (Erazo, 2014). Un(a) programador(a), o curador(a), es un puesto crucial en el mundo del cine. Esto(a)s seleccionan las películas que se presentarán en los festivales basados en un profundo conocimiento de la historia de la película, una amplia familiarización con los filmes recientes y los que están por venir, y su sensibilidad artística. El/la curador(a) es un repositorio de la cultura cinematográfica que mantiene vivo el pasado mientras preserva una diversa selección de nuevos lanzamientos.
Durante muchos años Goglio programó Latinbeat, el festival anual de cine latinoamericano del Film Society of Lincoln Center en Nueva York, que era considerado la mejor exhibición de cine contemporáneo de Hispanoamérica. Según ella, el número de películas se incrementó más de 20 veces en la mayoría de los países y hoy son importantes productores (Erazo, 2014). Lo hicieron considerablemente México, Argentina y Brasil, pero la principal diferencia es que en países como Chile, Uruguay, Colombia y Venezuela -aunque este último siempre ha tenido una gran producción- se dio una explosión en los últimos años. Otra notable característica es la diversidad de temas, enfoques formales y argumentos -políticos, personales, de distintos géneros- a través de la producción “independiente” de bajo costo. La exploración formal en todos los países es fascinante, como si el cine en la región constantemente se renovara. Asimismo, el que haya variedad de géneros, niveles de producción, estilos -y algunos filmes comerciales sólidos en algunos países- indica que es una industria que se fortalece. Es fantástico, aunque no amemos todo lo que se produce.
Entre 2016 y 2017, el Museo de Arte Moderno de Nueva York presentó un festival de cine latinoamericano donde estuvieron representados Argentina, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela. Además, la prensa mencionó las excitantes nuevas voces de México, Brasil, Uruguay y Colombia. No hubo representación de ninguna película proveniente de alguno de los países centroamericanos, quienes estuvieron notablemente ausentes. Afortunadamente hubo presencia de filmes de la región en algunos festivales europeos importantes, la cual ha venido aumentando, aunque tímidamente, desde entonces.
Los factores que han contribuido esta exclusión son complejos e incluyen la pobreza (algunos de estos países se encuentran entre los más pobres del continente), la falta de infraestructura y recursos para apoyar la industria del cine, ausencia de instituciones que provean entrenamiento formal en el oficio y el innegable impacto socioeconómico de una turbulenta historia política. De hecho, con frecuencia las producciones de esta región se refieren a la construcción de una identidad nacional y los problemas de estabilidad social asociados a la posguerra, incluyendo la devastadora realidad de las migraciones.
Según la investigadora costarricense Cortés (2006), el audiovisual centroamericano ha tenido que surgir entre los escombros de las guerras y los desastres naturales, ha debido sortear dictaduras e invasiones y, sobre todo, ha tenido que competir con pantallas copadas por las imágenes siempre impecables del cine dominante. Pero en medio de todos estos obstáculos reales y simbólicos, los centroamericanos hemos intentado producir imágenes de identidad, espejos propios.
Es evidente, que a pesar de la miríada de obstáculos que enfrentan los cineastas centroamericanos, se está desarrollando una industria fílmica propia, especialmente en los países donde ha habido cierto apoyo económico estatal -aunque con altibajos-, como Costa Rica y Panamá (de la Fuente, 2017). Cabe destacar la participación de cine centroamericano, a menudo laureado, en festivales internacionales de Europa y Latinoamérica. Se observan también algunas coproducciones entre la industria fílmica de esta región con la de otros países de Iberoamérica, entre ellos México, Colombia y España (Fumero y Cortés, 2018).
Un cine centroamericano de alta calidad es posible. Sin embargo, aun cuando sus cineastas tengan altas aspiraciones, a menos que puedan hacer cine profundo exhibiendo maestría en su arte, enfrentarán difíciles (aunque no imposibles) obstáculos para obtener un sitio en la escena mundial. Deben ser capaces de llegarles a audiencias sofisticadas, las cuales están crecientemente expuestas al cine mundial. Asimismo, deben ser capaces de aprender a hacer mejores películas con los recursos que tienen disponibles. La existencia de tecnología relativamente accesible no es suficiente. El reto es cómo brindarles a los estudiantes de cine la sensibilidad y la sensitividad que necesitan para trascender su entorno.
El currículo propuesto
Mi noción para el desarrollo de un currículo interdisciplinario de estudios se inspira, en parte, en la escuela Bauhaus cuyos seguidores aspiraban a unificar varias disciplinas artísticas que se habían distanciado entre si -como diseño, pintura, escultura, arquitectura, diseño de muebles, fotografía, tejido, performance, montaje y filmes publicitarios-, como elementos inseparables de los empeños artísticos. Consideraban esenciales todos estos componentes para todos los artistas, sin excepción, sin importar su especialidad. En mi propuesta, los estudiantes deben recibir una introducción al modelo educativo Bauhaus, las ventajas de una formación multidisciplinaria y la búsqueda de paralelos que pudieran aplicarse a sus propios entornos.
En Centroamérica, debido a sus limitaciones humanas, de infraestructura y económicas, no sería posible ofrecerles a los estudiantes de cine una amplia educación interdisciplinaria. Simplemente no existen los recursos. Por consiguiente, el reto consiste en brindarles importantes preceptos educativos de Bauhaus, sin entrenarlos abiertamente en las artes per se. ¿Cómo proporcionarle una perspectiva más amplia a programas que tienen un fuerte contenido tecnológico?
Mi propuesta es crear un plan curricular que presente las artes liberales y las humanidades en un contexto interdisciplinario, incluyendo en el contenido pedagógico la crítica y el análisis de películas con una amplia gama de las artes. Los estudiantes deben ser explícitamente concientizados sobre la presencia de habilidades artísticas (o su ausencia) conforme el programa avance. Por ejemplo, un cineasta que pueda aplicar principios tomados de la pintura, música y coreografía a las imágenes en movimiento podría ser capaz de construir un lienzo tan poderoso como el de los muralistas mexicanos Diego Rivera o David Siqueiros, o bien, tan lúdico como los dibujos de Paul Klee o Kandinsky. Esta capacidad la ilustran directores de fotografía como Newton Thomas Siegler en Cuando Tiemblan las Montañas, o Ellen Kuras en La Traición (Nerakhoon) y Rodrigo Nieto en El Secreto de la Montaña (Brokeback mountain) y Babel.
El cineasta que, al editar, utilice principios de la escritura, ritmo, transiciones, desarrollo de personajes y suspensos en la trama, puede construir una narrativa tan irresistible como una novela de Charles Dickens o Gabriel García Márquez. Por ejemplo, consideremos cómo se utiliza la escritura en las películas de Andrew Jarecki en Capturando a los Friedmans, así como el trabajo del editor de los documentales Dealing Dogs y Boy Interrupted. Un cineasta que entienda los fundamentos de la arquitectura podría construir un filme utilizando principios estructurales y los estilos de grandes arquitectos, incorporando diseños tan claramente definidos como los de Phillip Johnson, o los de Errol Morris, o tan únicos y esculturales como los de Antonio Gaudí, o como en las obras del pintor Camille Pissarro y el dramaturgo James Hatch.
Emplear tiempo en analizar y discutir aspectos importantes alrededor de los filmes documentales que han sido hechos con habilidad artística y profundidad, les permite a los estudiantes de cine aprender a través de un nuevo tipo de pénsum que valora la exposición interdisciplinaria a las artes y las humanidades. El programa de estudios que diseñé pretende apoyarlos en sus esfuerzos de convertirse en artistas que hacen películas y se expresan a través de ellas.
La estructura del programa consistiría en 5 ó 6 cursos, de 10 a 12 semanas cada uno, donde se construya en cada clase la fundación teórica del estudio del tema cinematográfico específico a analizar. Es importante diseccionar los trabajos de reconocidos artistas y cineastas para que los estudiantes puedan aprender de los maestros sobre cada uno de los temas relevantes y, posteriormente, esto les pueda servir de referencia. El programa incluiría una combinación de clases magistrales, presentaciones y trabajos de los estudiantes, exposiciones de profesores invitados, análisis y discusión del contenido de diversas películas, discusiones en clase y prácticas (realización de entrevistas, etc.). En cada clase, además, los estudiantes desarrollarán proyectos escritos y/o fílmicos y estarán expuestos al valor del diálogo donde sus puntos de vista puedan retar otras ideas, o ser retados por ellas.
Asimismo, la temática de los cursos de cine documental debe incluir -entre otros temas- el arte como fundamento, la tecnología, las metodologías experimentales, los conflictos éticos en la producción, fundamentos de la narrativa, historia de los estilos, principios y pautas para la entrevista, así como la relación entre el documental político y los filmes de propaganda. Parte integral de cada curso serían una bibliografía, así como la filmografía que se debe analizar.
REFERENCIAS
Cortés, M L (2006). Centroamérica en celuloide; Mirada a un cine oculto. Istmo, Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos No. 13. https://www.academia.edu/41728238/Centroamerica_en_celuloide_Mirada_a_un_cine_oculto20200124_10540_1gjd5ty
De la Fuente, A M (2017). IFF Panama: Spotlighting Central America, Caribbean Films. http://variety.com/2017/film/festivals/panama-overview-filmmaking-central-america-caribbean-1202020890/
Durón, H (2021). La Escuela de Cine en Honduras: el sueño de Hispano Durón. Periódico Proceso Digital, Honduras, 16 de octubre de 2021. https://proceso.hn/la-escuela-de-cine-en-honduras-el-sueno-de-hispano-duron/
Erazo, V (2014). LatinoBuzz: 17 Years Later, Latinbeat Goes On: Film Programmer Marcela Goglio On How It All Started. SidneysBuzz, Australia, July 16, 2014. https://www.imdb.com/title/tt0291988/news
Fumero, P y Cortés ML (2018). Una mirada al cine centroamericano actual. Istmo. Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos 36: 1-4. Web.
Montoro, C (2019). La Bauhaus. A 100 años del inicio de la Escuela de Diseño (1919-1933). Revista Polis, No. 16. https://www.fadu.unl.edu.ar/polis



