La familia Vela no es una familia ordinaria. Es una familia en la que ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas, la salud pública y la construcción de la paz no son profesiones separadas —son expresiones distintas de una misma convicción: que el conocimiento es el instrumento más poderoso para transformar la condición humana.
El origen de esta historia se encuentra en El Salvador, el más pequeño de los países centroamericanos. Carlos E. Vela, ingeniero-científico con formación en Ingeniería Eléctrica, Control de Sistemas y Optimización Matemática, es hoy reconocido como el originador del concepto STEM y el arquitecto del marco filosófico y educativo que hoy lleva ese nombre.
Vela concibió, entre 1989 y 1992, una visión integrada de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas como una arquitectura cognitiva basada en 2,500 años de historia de la experiencia científica y tecnológica occidental. Con el tiempo, STEM se convirtió en una política educativa nacional en los Estados Unidos y en una referencia global adoptada por gobiernos, universidades e instituciones en todos los continentes habitados, incluyendo China, India y la Unión Europea. El Salvador aún no ha reclamado plenamente esa historia. Este artículo es una invitación a hacerlo.
Carlos E. Vela, el Padre de STEM
Carlos E. Vela desarrolló su carrera profesional en MITRE Corporation, el mayor y más importante Centro de Investigación y Desarrollo Financiado por el Gobierno Federal (FFRDC, por sus siglas en inglés: Federally Funded Research and Development Center) de los Estados Unidos. MITRE fue fundado por el MIT en 1958 a partir de los científicos que conformaban su Lincoln Laboratory, cuyos miembros habían desarrollado el sistema SAGE, el primer sistema electrónico de comando y control continental para la defensa estratégica de los Estados Unidos ante un ataque nuclear.
Hoy MITRE administra seis FFRDC, que sirven al conjunto más amplio de agencias federales del país: defensa nacional, aviación civil, administración tributaria, seguridad de la patria, salud pública y ciberseguridad nacional. Como organización sin fines de lucro que trabaja en el interés público, MITRE actúa como articulador estratégico del ecosistema de innovación entre el gobierno, el sector privado y la academia, aplicando pensamiento sistémico para proveer soluciones a los desafíos que amenazan la seguridad nacional y el bienestar de la población de los EEUU.
En su trayectoria como ingeniero-científico en IITRI (también un FFRDC), Carlos Vela sirvió como Jefe Científico para la modernización del Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés), un programa de siete mil millones de dólares. En la Joint Task Force National Capital Region Medical(JTFCAPMED), con sede en Walter Reed, volvió a desempeñarse como Chief Scientist, la posición más alta en el escalafón de los centros de investigación y desarrollo de élite de los Estados Unidos. En MITRE sirvió como Dirigente en Ingeniería para la modernización del sistema federal de telecomunicaciones de los Estados Unidos, un proyecto de diez mil millones de dólares. Anteriormente, en el Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias (IOM/NAS), Vela había fungido como Director Asistente del estudio Mapping the Brain and Its Functions (1991), una publicación pionera disponible en los archivos de la National Academies Press, co-presidido por el Dr. Joseph B. Martin, Decano de la School of Medicine, UCSF (1989–1993), un neurólogo y neurocientífico de proyección mundial que posteriormente fue Canciller de UCSF y Decano de la Harvard Medical School, y acompañado por Vint Cerf, co-inventor —junto a Robert Kahn— del protocolo TCP/IP, el sistema de comunicación que hace posible el funcionamiento del Internet, reconocido por ello como uno de los padres del Internet, Premio Turing 2004 (equivalente al Nobel, solo que en Ciencias de la Computación) y Medalla Presidencial de la Libertad 2005. El Dr. Cerf co-dirigía el área técnica del proyecto, mismo que Vela gestionaba directamente.
La trayectoria de Carlos fue reconocida al más alto nivel por el Gobierno Federal. Recibió el Premio Presidencial Mentor en Ciencia, Matemáticas e Ingeniería (PAESMEM), otorgado por el presidenteGeorge W. Bush. Asimismo, recibió el Hammer Award, distinción de la iniciativa Reinventing Government conferida a ejecutivos federales y oficiales de las fuerzas armadas que demuestran que las agencias públicas pueden operar mejor y a menor costo, un galardón que le fue otorgado por el vicepresidenteAl Gore. Aquella fue la primera vez que una distinción de esta categoría, reservado hasta ese momento para servidores del Gobierno Federal, le era conferida a un profesional proveniente de un FFRDC.
A lo largo de su trayectoria profesional, el salvadoreño Carlos Vela ejerció funciones de dirección científica, siendo con frecuencia la primera persona en proponer y explorar opciones y generar soluciones viables en múltiples áreas de su dominio, tanto así que su trabajo dio origen a nuevas tecnologías. Fiel a esa vocación, continúa hasta hoy su labor indagadora desde un laboratorio de investigación y desarrollo instalado en su propia residencia, lo que significa que la investigación no fue para él una carrera solamente, sino una verdadera forma de entender y enriquecer la vida.
Y fue en ese mismo entorno intelectual donde se dio la gestación y maduración del marco filosófico y educativo que el mundo conoce hoy como STEM, que inició con el STEM Institute en la Universidad Católica de América, en Washington, D.C. en 1992, y se expandió luego a George Washington, UIC, CUNY, el Programa STEM del MIT, Caltech de la Universidad de Santa Clara. El ciclo de esta evolución, por voluntad del propio Carlos, incluyó a El Salvador, a través del programa Jóvenes Talento en el año 2000.
Patricio A. Vela, la cima de la formación científica
Patricio A. Vela es Professor de Ingeniería Eléctrica y de Computación en el Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech), uno de los centros de formación tecnológica más prominentes de los Estados Unidos y del mundo. Georgia Tech es el mayor productor de doctores en ingeniería del país, con su programa de pregrado clasificado tercero en los Estados Unidos y sexto en el mundo según el Academic Ranking of World Universities.
La formación de Patricio, sin embargo, tuvo lugar en la institución más exigente y selecta del mundo para la ciencia y la tecnología: el Instituto Tecnológico de California, también conocido como Caltech.
Caltech no es solamente una universidad de élite. Con apenas 1,000 estudiantes de carrera y 1,400 de posgrado, más de 300 profesores titulares y una plantilla total que en ningún caso excede los 900 investigadores, posee uno de los índices alumno-profesor más bajos del planeta —aproximadamente 3 estudiantes por cada profesor. Ese número no es una estadística: es toda una filosofía. La institución es tan selectiva en la contratación de su facultad, que una plaza puede quedar vacante durante varios años antes de ser ocupada por un profesional. Allí no se contrata por urgencia, sino por certeza de excelencia absoluta.
Como producto directo de este nivel de excelencia, Caltech acumula, entre sus afiliados, 80 profesionales laureados con el Premio Nobel entre sus afiliados, convirtiéndose en la concentración per cápita más alta de cualquier institución en los Estados Unidos. Esa cultura formativa fue obra de su fundador científico, Robert Andrews Millikan, Premio Nobel de Física en 1923 por su determinación de la carga elemental del electrón y sus investigaciones sobre el efecto fotoeléctrico, siendo el primer físico nacido en América en recibir ese galardón. Millikan llegó a Caltech en 1921 con una visión radical: transformar una modesta escuela de ingeniería en la institución científica más pura y exigente del planeta. Quería que en los pasillos de la universidad, sentados en las escaleras, un Nobel pudiera encontrarse discutiendo los problemas más intrincados y recientes de la ciencia con cualquier estudiante o colega. Y lo logró. Albert Einstein visitó el campus en 1931, 1932 y 1933, junto con las más grandes mentes de la física europea: Dirac, Schrödinger, Heisenberg, Lorentz y Bohr, entre otros.
En los laboratorios de Caltech se detectaron por primera vez las ondas gravitacionales predichas por Einstein, obra del Observatorio LIGO. Kip Thorne, discípulo directo de John Archibald Wheeler —el gran físico de Princeton que acuñó el término “agujero negro”—, recibió el Premio Nobel de Física en 2017 como ProfessorEmérito de Caltech, por haber hecho posible esa detección.
Los Nobel de Caltech: la cultura que formó a Patricio Vela
La figura que mejor encarna el espíritu de Caltech es Richard P. Feynman. Premio Nobel de Física en 1965 por su trabajo en electrodinámica cuántica y formado precisamente por John Archibald Wheeler en Princeton. Feynman está considerado universalmente como el mejor profesor de física de la historia. La reunión editada de sus Lectures on Physics ha vendido más de 1.5 millones de juegos; es el texto introductorio de física más citado del mundo, algo que Bill Gates sintetizó en 2016 con una sola frase: «El mejor profesor que nunca tuve». El propio Feynman, cuando falleció, tenía escrito en su pizarrón algo que lo dice todo: «Lo que no puedo crear, no lo entiendo».
En esa misma cultura intelectual convivieron Linus Pauling (el único científico en ganar dos Nobel no compartidos: de Química, en 1954, y de la Paz, en 1962), Murray Gell-Mann (Nobel de 1969, descubridor de los quarks), William A. Fowler (Nobel de 1983, que probó cómo las estrellas forjaron el carbono y los elementos que hacen posible la vida) y Kip Thorne (Nobel de 2017, con su detección de las ondas gravitacionales). En esa constelación de excelencia se formó también Patricio A. Vela.
En ese entorno académico y científico tan retador y estimulante, Patricio completó su carrera en Ingeniería y Ciencias Aplicadas en 1998, bajo la guía del Professor Richard M. Murray, titular de la Cátedra Thomas E. and Doris Everhart de Ingeniería Mecánica y Control e Ingeniería Computacional en Caltech, experto de proyección mundial en sistemas de control no lineal, robótica y biología sintética, así como asesor senior de política científica en la Casa Blanca durante la administración Obama. El doctor Murray también fue asesor de pregrado para Patricio y continuó como su mentor a lo largo de su formación doctoral.
En Caltech es muy inusual que un egresado de carrera continúe su doctorado en la misma institución, pues la regla implícita de la excelencia científica exige que los mejores graduados busquen nuevos horizontes. Si Patricio Vela permaneció en Caltech para su doctorado fue porque, al terminar su carrera, ya había completado la totalidad del trabajo de cursos requerido para el grado doctoral, restándole únicamente la tesis de investigación. Esa es la medida de su capacidad intelectual.
Y hay un dato aún más revelador de su madurez científica como estudiante de pregrado. Siendo todavía estudiante de la carrera, Patricio sintetizó la obra central de su mentor sobre mecánica geométrica, una síntesis que Caltech consideró de tal valor, que fue publicada como mimeográfo institucional, que es la forma en que se hacían circular obras de referencia científica de alto nivel. Que un estudiante de pregrado produjera material de esa naturaleza, digno de distribución oficial en Caltech, habla no solo del dominio del tema por parte de Patricio, sino de la relación intelectual privilegiada que sostuvo con uno de los grandes matemáticos de finales del siglo XX y XXI: el Professor Jerrold E. Marsden, titular de la Cátedra Carl F. Braun de Ingeniería y Control y Sistemas Dinámicos.
Marsden era uno de los principales expertos mundiales en mecánica matemática y teórica, con contribuciones que abarcaron mecánica de fluidos, mecánica geométrica, elasticidad, teoría de control y sistemas dinámicos. Fue uno de los fundadores originales de la teoría de reducción para sistemas mecánicos con simetría, un área que permanece activa y ampliamente estudiada hasta hoy. Sus contribuciones le valieron el Premio Max Planck de Investigación en Matemáticas e Informática en 2000 y la distinción de Miembro de la Royal Societyen 2006.
El asesor de la disertación doctoral de Patricio fue el Joel W. Burdick, Professor William R. Kenan Jr. de Ingeniería Mecánica y Bioingeniería en Caltech, Fellow del IEEE, pionero mundial en robótica, sistemas de locomoción y neurotecnología para la recuperación de lesiones medulares. Ambos profesores, Burdick y Murray, representan dos de las líneas más exigentes de la ingeniería mecánica y la robótica de Caltech, y dejaron huella permanente en la formación y trayectoria de Patricio.
Al concluir su doctorado en 2003, Patricio Vela llegó a Georgia Tech como investigador postdoctoral bajo la dirección del Professor Allen R. Tannenbaum (1953–2023), una de las figuras más prominentes de la teoría de control y las matemáticas aplicadas del siglo XX y XXI. Tannenbaum fue pionero en el campo del control robusto con la solución de los problemas de margen de ganancia y margen de fase, siendo éste el primer problema de tipo H-infinito resuelto en la historia del control. Coautor del libro de texto Feedback Control Theory, junto a John Doyle y Bruce Francis, esta obra del profesor Tannenbaum constituye una introducción estándar al control robusto a nivel de posgrado en las mejores universidades del mundo. En 2008 fue nombrado IEEE Fellow y en 2023 recibió el reconocimiento de Fellow de la Federación Internacional de Control Automático (IFAC).
Bajo la mentoría del Dr. Tannenbaum, Patricio resolvió en cuestión de meses un problema que había resistido solución durante años: la detección, rastreo y neutralización de misiles mediante láser desde una plataforma en movimiento, en condiciones de turbulencia atmosférica y dispersión de señal (clutter).
La cadena de maestros que formó a Patricio Vela es, por sí sola, un relato de excelencia sin igual: Murray (Caltech, asesor de la Casa Blanca) y Burdick (Caltech, IEEE Fellow) en el pregrado y la disertación; Marsden (Princeton, Royal Society, Max Planck), como mentor intelectual, y Tannenbaum (Harvard, IEEE Fellow, IFAC Fellow) en el postdoctorado. Vemos aquí, junto a él, a cuatro tradiciones científicas más exigentes del planeta. Siendo un científico con raíces salvadoreñas, Patricio A. Vela fue formado por Professors en cada etapa de su trayectoria, hasta alcanzar él mismo el rango de Professor, que es el mayor en la jerarquía académica anglosajona y otorgado por mérito científico sostenido al más alto nivel.
Incorporado a la facultad de Georgia Tech en 2005, Patricio dirige hoy el IVALab (Intelligent Vision and Automation Laboratory), con más de 9,200 citas en Google Scholar en Robótica, Visión por Computadora y Teoría de Control, con financiamiento de la Fundación Nacional de Ciencias, los Laboratorios de Investigación de la Fuerza Aérea y la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA). Sus líneas de investigación son: locomoción biológicamente inspirada, navegación visual, manipulación robótica, SLAM (Simultaneous Localization and Mapping, es decir, la capacidad de un sistema autónomo para construir un mapa de su entorno desconocido mientras determina simultáneamente su propia posición dentro de él —una de las habilidades fundamentales de todo robot, vehículo autónomo o dron que opera sin asistencia humana. Hasta donde se sabe, Patricio fue el primero en articular formalmente este concepto en la literatura científica— y aprendizaje adaptativo en control. Estas áreas tan especializadas apuntan no solo a la seguridad nacional sino al bienestar de la población, porque incluye investigaciones a profundidad sobre robots quirúrgicos, sistemas de asistencia médica y plataformas autónomas para entornos de alto riesgo humano.
Adan E. Vela, en el epicentro de la Inteligencia Artificial
Adan E. Vela construyó su trayectoria en el núcleo mismo de la investigación científica más estratégica de los Estados Unidos. Antes de su posición como Associate Professor en la Universidad de Florida Central, trabajó en el MIT Lincoln Laboratory, uno de los FFRDC más importantes del país, constituido con la carta misional de aplicar tecnología avanzada a problemas de seguridad nacional y bienestar de la población. Los FFRDC son entidades independientes sin fines de lucro que tienen prohibida la fabricación de productos, no pueden competir con la industria privada ni trabajar para empresas comerciales, combinando la perspectiva del gobierno, la industria y la academia.
Con carrera en UC Berkeley y siendo aún estudiante de doctorado, Adan completó su maestría en Stanford, donde colaboró e impartió asesoría a posdoctorados en el laboratorio de la Professor Claire Tomlin, pionera mundial en sistemas híbridos, teoría de control y verificación de sistemas autónomos de seguridad crítica, hoy Directora del Department of Electrical Engineering and Computer Sciences (EECS), UC Berkeley, MacArthur Fellow, Fellow del IEEE e integrante de la Academia Nacional de Ingeniería. Cuando Tomlin se trasladó a Berkeley en 2005, Adan decidió transferir su doctorado a Georgia Tech, donde su hermano Patricio ya era Professor Titular, y allí trabajó con los Professors William Singhose, doctor en Ingeniería Mecánica del MIT, experto en control de sistemas dinámicos y eliminación de vibraciones; Eric Feron, doctor en Stanford con formación en la École Polytechnique y la École Normale Supérieure de Francia, Professor Titular en el MIT durante doce años antes de llegar a Georgia Tech, especialista en control, vehículos aéreos no tripulados y certificación de software aeroespacial, y John-Paul Clarke, SB, SM y ScD en Aeronáutica y Astronáutica —los tres títulos del MIT—, ex Professor del MIT y de Georgia Tech, hoy en la Universidad de Texas en Austin, y experto en optimización de trayectorias de aeronaves y sistemas de transporte aéreo. Los tres académicos tenían raíces en el MIT, y no fue una coincidencia que Adan, llegado desde Stanford con la impronta del ecosistema MITRE–MIT de su padre, encontrara en Georgia Tech ese mismo linaje intelectual esperándole. Al graduarse, fue investido doctor por su propio hermano, Patricio, quien le impuso la muceta en la ceremonia de graduación, un momento de enorme significado en la historia de esta asombrosa familia.
Durante sus estudios de doctorado, Adan fue invitado a conducir investigación en Francia y tomó una licencia temporal para hacerlo en la École Nationale de l’Aviation Civile (ENAC) de Toulouse, la universidad de aviación civil más importante de Europa, grande école reconocida por la Conférence des Grandes Écoles y afiliada a la Universidad de Toulouse y al Aerospace Valley, el mayor clúster aeroespacial del continente. Allí estuvo bajo la dirección del Professor Daniel Delahaye, que es el principal referente planetario en optimización matemática e inteligencia artificial aplicadas al diseño del espacio aéreo y la optimización de trayectorias de aeronaves —campo donde han convergido las líneas de investigación de ambos—. Delahaye también ha sido titular de la Cátedra de IA para la Gestión del Tráfico Aéreo de la ENAC y colaborador activo con MIT, Georgia Tech y NASA. Ese año en Toulouse no fue un paréntesis en la vida de Adan Vela: fue la semilla de la investigación en sistemas de transporte aéreo que hoy define su entera carrera.
Adan dirige en la actualidad el Analytics, Decision & Control Lab en UCF, que Google Scholar lo clasifica como el primero en el mundo en Human-in-the-Loop Control y tercero en Air Transportation Systems. Su investigación sitúa al ser humano en el centro de los sistemas de decisión automatizados, un principio que trasciende la aviación y alcanza todo dominio donde la inteligencia artificial toma decisiones de alto impacto sobre vidas humanas: desde aeronaves hasta hospitales, desde vehículos autónomos hasta infraestructura crítica.
Esta pregunta —¿cuándo y cómo debe un ser humano permanecer en el ciclo de decisión cuando la máquina actúa?— es hoy uno de los debates más urgentes de la era tecnológica, respaldado por la DoD Directive 3000.09 (actualizada a enero de 2023), que exige que los sistemas con inteligencia artificial sean diseñados para preservar niveles apropiados de juicio humano en el ciclo de decisión. Adan E. Vela es uno de los arquitectos intelectuales de esa respuesta. Y El Salvador debería saberlo.
Verónica Xochitl Vela, la Ingeniería en Sistemas al servicio de la Equidad en la Salud
Verónica Xochitl Vela parte de una premisa que pocos profesionales de la salud se atreven a enunciar con tanta claridad: No existe un sistema de salud; existen servicios de salud, generalmente fragmentados, desiguales, diseñados en torno a instituciones y no en torno a las personas. Su trayectoria entera es una respuesta a esa constatación.
Con formación en la H. Milton Stewart School of Industrial and Systems Engineering (ISyE) de Georgia Tech—programa clasificado primero en la nación por U.S. News & World Report durante más de tres décadas consecutivas—, con una maestría en Investigación de Operaciones por el Department of Industrial Engineering and Operations Research (IEOR) de UC Berkeley y un doctorado en Salud Pública por el Instituto Milken de la Universidad George Washington, Verónica eligió la salud pública al reconocer que los problemas más determinantes no eran clínicos sino sistémicos. Inició su carrera en Noblis —derivada de MITRE Corporation— antes de asumir responsabilidades en instituciones de máxima exigencia.
Fue Directora de Diseño e Innovación en Salud Comunitaria en Johns Hopkins Medicine, donde lideró Ward Infinity, un acelerador de innovación social para comunidades vulnerables de Washington, D.C. Sirvió como Human Innovation Fellow del Gobierno Federal, bajo el auspicio de la Casa Blanca, y asignada al Departamento de Asuntos de Veteranos, liderando una transformación institucional en más de 1,200 instalaciones médicas. Tras los atentados del 11 de septiembre, Verónica X. Vela colaboró con el ejército y agencias federales para fortalecer la respuesta ante desastres de bajas masivas. Como Profesora Adjunta e Investigadora en la Universidad Americana en Washington, D.C., asesoró a instituciones académicas, de salud pública y al sector público en diseño centrado en personas, innovación en sistemas de salud y equidad, con énfasis en poblaciones afro-americanas, latinas y comunidades urbanas vulnerables.
Su paso del sector corporativo a una organización comunitaria respondió a una decisión estratégica: trabajar más cerca de las personas que reciben el impacto directo de sus capacidades y ampliar su liderazgo en entornos de misión. La organización a la que se integró es una institución sólida, comprometida con servir a poblaciones desatendidas, y ese contexto ha tenido ocasión de operar en condiciones de alta complejidad y recursos limitados.
En la Primary Care Coalition lidera actualmente las operaciones de un sistema de salud de seguridad social que permite que más de 35,000 adultos y niños sin seguro médico reciban debida atención. Bajo su liderazgo reciente, la organización expandió servicios de prevención y detección de cáncer para mujeres adultas y abrió acceso a servicios de salud para adolescentes y jóvenes. Estas responsabilidades consolidaron su capacidad para dirigir equipos inter-funcionales, gestionar recursos escasos, coordinar actores institucionales y trabajar de manera estrecha con liderazgos gubernamentales y políticos.
Además de toda esta labor, Verónica sigue vinculada al ámbito académico. Recientemente desarrolló el currículo para estudiantes del doctorado en enfermería de la Universidad de Georgetown, orientado a aplicar enfoques innovadores de resolución de problemas a desafíos de salud comunitaria.
Su experiencia en el nonprofit —un entorno de alta restricción y complejidad— fortaleció su capacidad operativa, su disciplina estratégica y su habilidad para generar resultados en condiciones que exigen claridad, resiliencia y precisión.
Durante su carrera de pregrado realizó investigación en el laboratorio del Dr. M. Peter Marinkovich en Stanford —quien es Associate Professor de Dermatología de la School of Medicine y experto mundial en biología de la membrana basal—, un trabajo que derivó en una publicación en el prestigioso Journal of Cell Science, con Vela, V. entre los coautores. Publicar en una revista arbitrada siendo aún estudiante de pregrado es la medida de lo que Verónica X. Vela llevaba dentro mucho antes de sus credenciales formales.
En un mundo donde los servicios de salud permanecen fragmentados e inaccesibles para quienes más los necesitan, su trabajo es una forma de justicia aplicada. Su trayectoria como investigadora está documentada en Google Scholar.
Margarita Studemeister, la Informática y las Ciencias de la Computación al servicio de la paz
Margarita S. Studemeister, esposa de Carlos E. Vela, representa la dimensión más silenciosa, detrás del telón. Con estudios en Antropología en la Universidad McGill de Canadá, maestría en Informática y Biblioteconomía en la School of Information (I School) de UC Berkeley —incluyendo en su formación sistemas aplicados al manejo del conocimiento—, maestría en Ciencias Sociales en la Universidad Estatal de California, en San Francisco —cuya tesis versó sobre la Reforma Agraria en El Salvador—, y doctorado en Sociología de la Universidad Americana —con una disertación sobre la integración cívica de los migrantes salvadoreños a la sociedad estadounidense—, Margarita no ha cesado en ampliar sus conocimientos.
Entre su segunda maestría y el doctorado, ella obtuvo una formación adicional en Ciencias de la Computación y ejerció por un período como instructora universitaria en esa disciplina y como programadora, poniendo así en práctica lo que hasta entonces había sido un marco conceptual. La distinción entre ambas disciplinas no es trivial. La Informática provee el andamiaje intelectual para organizar y gestionar el conocimiento, mientras que las Ciencias de la Computación constituyen la tecnología con que ese andamiaje cobra vida. Margarita dominó ambas con un propósito claro: ponerlas al servicio de las ciencias sociales, la sociología, la paz, la resolución de conflictos y las causas estructurales que los originan. Todo ello aplicado a uno de los desafíos más complejos de la humanidad: cómo construir la paz en medio de la guerra.
Su contribución más visionaria fue la concepción y co-dirección de la iniciativa de Diplomacia Virtual del Instituto de Paz de los Estados Unidos (USIP), agencia federal independiente creada por resolución del Congreso en 1984, y cuya misión ocupa el espacio que el Departamento de Defensa y el Departamento de Estado no logran cubrir. Si el DoD conduce la guerra y el DOS busca negociar soluciones diplomáticas y construir apoyo internacional, el USIP asesora cómo evitarla y cómo resolver los problemas estructurales que la originan. El USIP organizó en Washington, D.C., los días 1 y 2 de abril de 1997, la conferencia Virtual Diplomacy: The Global Communications Revolution and International Conflict Management, uno de los primeros foros de alto nivel en el mundo dedicados a repensar la diplomacia en la era digital. Entre los participantes de la conferencia figuró Vint Cerf, el mismo hombre cuya obra en el IOM/NAS había marcado la trayectoria intelectual de Carlos E. Vela años antes, y quien formó parte del comité asesor de la iniciativa junto a Margarita Studemeister. Que el científico que influyó en la carrera del padre apareciera ahora asesorando a la esposa —la madre de sus hijos— es uno de esos encuentros que la historia reserva para las familias que operan en las cimas del conocimiento. Margarita fue reconocida explícitamente por el USIP como una de las arquitectas intelectuales de esa iniciativa.
La primera tarea de la diplomacia virtual fue extraer lecciones aprendidas de los conflictos pasados, lo que exigió organizarlos en un repositorio digital que tomó forma en la primera biblioteca digital de esta naturaleza —concebida, diseñada y desarrollada por Margarita S. Studemeister, alojada en el USIP como repositorio de acceso abierto de documentos primarios sobre procesos de paz, transiciones democráticas y resolución de conflictos, y denominada en 2003 Biblioteca Digital Margarita S. Studemeister en su honor por Richard H. Solomon, PhD por el MIT y presidente del USIP de 1993 a 2012.
El concepto de Diplomacia Virtual se aplicó por primera vez de manera concreta durante las negociaciones de paz en Kosovo, donde las nuevas tecnologías de la información sirvieron como herramienta activa de gestión del conflicto durante las negociaciones entre las partes. En 2001, Studemeister fue coautora del artículo académico Virtual Diplomacy: Rethinking Foreign Policy Practice in the Information Age, publicado en la revista Information and Security, obra citada internacionalmente como referencia fundacional en el campo de la diplomacia digital.
Como asesora principal del Comité Internacional de la Cruz Roja en Washington, Margarita Studemeister trabajó en la promoción del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y los mandatos de la organización entre los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos, por medio de declaraciones y resoluciones interamericanas. Organizó seminarios, intervenciones en foros clave y participaciones en reuniones multilaterales para movilizar a los Estados americanos a adoptar políticas respecto al DIH, tratados sobre armas y el despliegue de nuevas tecnologías en conflictos armados, uso de la fuerza y personas privadas de libertad, desaparecidas, migrantes y refugiadas. En reconocimiento a esa labor, la Biblioteca del CICR en Washington lleva también el nombre de Margarita S. Studemeister.
Antes de su trabajo en el USIP, Margarita ejerció como directora de publicaciones en el National Security Archive de la Universidad George Washington, el mayor repositorio independiente de documentos gubernamentales desclasificados de los Estados Unidos, donde supervisó la publicación de catálogos, índices y abstractos de documentos sobre la política exterior estadounidense, y gestionó y diseñó algoritmos para la conversión de dichas publicaciones al entorno digital. Este trabajo, situado en la frontera entre la gestión del conocimiento y el uso de herramientas computacionales para la indización y el ordenamiento automático de documentos primarios, no constituía inteligencia artificial en el sentido contemporáneo, pero sí representaba una forma temprana de ingeniería de información que anticipó funciones hoy asociadas a la IA, tales como la estructuración sistemática de grandes repositorios, la normalización de metadatos y la automatización de procesos de recuperación documental. Esta experiencia prefiguró el papel que desempeñaría más tarde en la preservación de la memoria de los Acuerdos de Paz salvadoreños y en el diseño de herramientas para la diplomacia digital en USIP.
Durante el conflicto armado salvadoreño, Margarita fundó y publicó El Salvador Online, considerado uno de los primeros periódicos digitales en los Estados Unidos. El Salvador Online pudo existir gracias a la plataforma tecnológica habilitada por Vint Cerf, lo que permitió que este boletín se convirtiera en uno de los primeros periódicos digitales públicos en los Estados Unidos. Se trataba de un boletín semanal en inglés que informaba sobre la evolución de la guerra y promovía activamente la búsqueda de la paz. El boletín circulaba en el mundo académico, el Congreso de los Estados Unidos y otras instituciones y organizaciones preocupadas por el conflicto, convirtiéndose en una referencia informativa para quienes influenciaban la política exterior estadounidense hacia El Salvador en un momento crítico de la historia centroamericana.
Margarita creció hablando cinco idiomas: alemán, ruso, francés, inglés y español. Hoy, ya jubilada, trabaja como voluntaria de la Cruz Roja Americana en la reunificación de familias separadas por conflictos armados, desastres naturales o migración.
Investigadores a los 14 Años: la vocación científica como norma
Existe un detalle que este artículo no puede omitir: los tres hijos de Carlos E. Vela y Margarita Studemeister iniciaron su actividad investigadora a los 14 años de edad. No como experiencia escolar ordinaria, sino como investigación real, en instituciones reales, sobre problemas que importaban. Esa vocación se extendió a lo largo de sus años de preparatoria y prefiguró, con asombrosa precisión, el perfil científico que cada uno desarrollaría en su vida adulta.
Verónica trabajó con la Guardia Costera de los Estados Unidos, donde abordó el problema de las especies invasoras transportadas por los barcos en el casco de las embarcaciones, un desafío de ingeniería con consecuencias ambientales directas.
Adan y Patricio realizaron su investigación temprana en el David Taylor Research Center, el principal laboratorio de investigación naval de los Estados Unidos. Adan trabajó en el retrofitting con control óptimo de tornos obsoletos, demostrando que era posible extender la vida útil de maquinaria considerada fuera de servicio —una contribución con implicaciones directas para la logística y el mantenimiento naval—. Por su parte, Patricio diseñó el sistema de inteligencia y control del primer vehículo submarino autónomo en los Estados Unidos, implementando una red neuronal que mimaba el funcionamiento del cerebro —trabajo clasificado, lo que indica su nivel de importancia para la defensa nacional—, labor pionera en una época en que la inteligencia artificial y la robótica submarina estaban apenas en sus primeras exploraciones teóricas.
Lo que estos tres jóvenes hicieron entre los 14 años y su graduación de preparatoria no fue participar en ferias de ciencias. Lo que hicieron fue exigirse a sí mismos el desarrollo de una investigación original, y haciéndolo además en las instituciones más exigentes del país, sobre problemas que la marina y la ciencia aún no habían resuelto. La semilla estaba sembrada mucho antes de que llegaran a las universidades que los harían famosos. Todos participaron en el Instituto STEM de su padre.
El Quinteto del Conocimiento:
Caltech, MIT, Berkeley, Georgia Tech y Stanford
Finalmente, hay un dato de síntesis que este comentario está obligado a mencionar: la familia Vela tiene vínculos directos con cinco de las instituciones técnicas y científicas más prominentes del mundo.
Caltech —la institución científica más concentrada en excelencia pura del planeta, con 80 Nobel laureados, la relación alumno-profesor más baja del mundo y sede de Richard Feynman, el mejor profesor de física de la historia— es donde Patricio Vela completó su carrera y su doctorado, formado por Jerrold Marsden, uno de los grandes matemáticos del siglo XX.
MIT y su ecosistema FFRDC —MIT Lincoln Laboratory, el principal FFRDC del MIT en ciencia y tecnología para la seguridad nacional; MITRE Corporation, fundada por el MIT en 1958 a partir de científicos del Lincoln Laboratory (hoy MIT Lincoln Laboratory), que continúa operando como laboratorio de la misma institución. (MITRE hoy administra seis FFRDC al servicio de la defensa, la aviación, la salud, la seguridad y la ciberseguridad), y Noblis, formada en 1996 a partir de MITRE— conforman la cadena institucional donde trabajó y se formó esta familia: Adan Vela en MIT Lincoln Laboratory, Carlos E. Vela en MITRE, y Verónica Vela en Noblis.
UC Berkeley —la primera universidad pública del mundo y la octava mejor universidad en el ranking global del Times Higher Education, hogar de Luis Walter Álvarez, el primer científico americano-latino en ganar el Premio Nobel en Ciencias (Física, en 1968) por su trabajo en partículas elementales— es donde Adan Velaobtuvo su carrera, donde Verónica Vela obtuvo su maestría en Investigación de Operaciones en el Department of Industrial Engineering and Operations Research (IEOR) y donde Margarita Studemeisterobtuvo su maestría en Informática y Biblioteconomía.
Georgia Tech —el mayor productor de doctores en Ingeniería del país, la primera universidad pública de América del Norte reconocida como la institución que mejor prepara a sus egresados para impactar el mundo de la tecnología, y clasificada como la sexta universidad de Ingeniería en el mundo— es donde Patricio Velaejerce su cátedra como Professor Titular y dirige el IVALab, pero llegado allí como investigador postdoctoral bajo la dirección de Allen Tannenbaum, pionero mundial del control robusto, e incorporado posteriormente como Professor Titular a la School of Electrical and Computer Engineering (ECE). Aquí es también donde Adan Vela obtuvo su doctorado en Ingeniería Mecánica, con énfasis en control del tráfico aéreo y sistemas human-in-the-loop, algo que definiría posteriormente su trabajo en MIT Lincoln Laboratory—, y donde Verónica Vela completó su carrera en la H. Milton Stewart School of Industrial and Systems Engineering(ISyE).
Finalmente, Stanford —clasificada segunda en Ingeniería por U.S. News & World Report y tercera en el mundo según QS, así como epicentro del ecosistema de innovación de Silicon Valley— es donde Adan Velaobtuvo su maestría en Ingeniería Mecánica y realizó su investigación con la Professor Claire Tomlin, hoy Directora del Department of Electrical Engineering and Computer Sciences (EECS), UC Berkeley, MacArthur Fellow, Fellow del IEEE e integrante de la Academia Nacional de Ingeniería, pionera mundial en sistemas híbridos, teoría de control y verificación de sistemas autónomos de seguridad crítica, área directamente vinculada a la investigación que Adan Vela desarrolla hoy en UCF. Es también la institución donde Verónica Vela realizó su investigación durante su formación de pregrado, trabajo que fue publicado en una revista científica arbitrada.
La conformación de esta familia tan singular es única en la historia de la diáspora salvadoreña. Padre, madre e hijos formados o trabajando en el ecosistema de Caltech, MIT, Berkeley, Georgia Tech y Stanford, entidades que representan la cúspide de la investigación y educación técnica y científica en el mundo, todos vinculados al universo de STEM a niveles que impactan la educación, la ciencia, la tecnología, la salud pública, la paz y la diplomacia a escala nacional e internacional.
El Salvador tiene en esta familia STEM un activo extraordinario: el testimonio vivo de lo que sus ciudadanos son capaces de lograr cuando la oportunidad existe, y de lo que ocurre cuando una familia entera decide que el conocimiento no es un privilegio, sino una indelegable responsabilidad.
Fuentes primarias: Google Scholar, Georgia Tech ECE, MIT Lincoln Laboratory, MITRE Corporation, USIP, Caltech, DoD Directive 3000.09, Nobel Prize Organization, Academic Ranking of World Universities, U.S. News & World Report, Times Higher Education.



