Johanna Segovia
Universidad de El Salvador, San Salvador, El Salvador, Universidad de El Salvador, San Salvador, El Salvador. johannaseg@gmail.com https://orcid.org/0000-0001-8548-3790.
Investigadora Asociada, Universidad de Oriente (UNIVO)
Coiba Scientific Station (Coiba-AIP), Panama City, Panama, Coiba Scientific Station (Coiba-AIP), Panama City, Panama.
El Proyecto PATITAS surgió como una respuesta científica a un vacío histórico en el conocimiento de los cangrejos braquiuros de El Salvador. Desde su fase inicial, centrada en la recopilación bibliográfica, revisión de colecciones científicas, registros de ciencia ciudadana y trabajo de campo, el proyecto evolucionó hacia una plataforma integral de investigación, formación, divulgación y articulación territorial. Su desarrollo ha permitido fortalecer el inventario nacional de cangrejos, ampliar el acervo físico y genético, identificar amenazas sobre sus hábitats, generar protocolos de monitoreo y posicionar a la carcinofauna como un grupo clave para comprender la salud de los ecosistemas costero-marinos. La nueva fase proyecta un cambio de escala: pasar de la generación de evidencia a la consolidación de un Laboratorio Natural con cogestión local, ciencia ciudadana, monitoreo centinela y cultura oceánica. El presente artículo revisa la trayectoria del proyecto y plantea los principales horizontes técnicos, institucionales y comunitarios que orientan su continuidad.
Introducción
Los cangrejos braquiuros son organismos representativos de manglares, arrecifes rocosos y de coral, fondos blandos, playas arenosas, litorales rocosos, estuarios y sistemas dulceacuícolas. Su presencia no solo expresa diversidad biológica, sino también procesos ecológicos asociados a la estructura del hábitat, el reciclaje de nutrientes, la dinámica sedimentaria, la conectividad trófica y los medios de vida de comunidades costeras. En ecosistemas de manglar, los cangrejos participan en la remoción de hojarasca, la aireación del sedimento, la bioturbación y la transferencia de materia orgánica, por lo que su estudio permite leer cambios ambientales que muchas veces no son visibles en evaluaciones generales de biodiversidad.
En El Salvador, el conocimiento sobre este grupo había permanecido fragmentado. Los registros históricos se encontraban dispersos en literatura científica, informes técnicos, bases de datos de museos y observaciones puntuales. Esta dispersión limitaba la posibilidad de construir una línea base nacional, identificar vacíos de información y formular medidas de conservación basadas en evidencia. En ese contexto surgió el Proyecto PATITAS, impulsado por un grupo de científicos desde el Centro de Investigación Marina y Limnológica de la Universidad Francisco Gavidia, con el apoyo de SigmaQ, como una iniciativa académica orientada a estudiar la carcinofauna salvadoreña y acercar sus resultados a la sociedad.
La trayectoria del proyecto muestra una evolución metodológica e institucional. Inició como una fase piloto enfocada en la zona oriental del país y avanzó hacia un programa nacional con componentes de biodiversidad, poblaciones, comportamiento, salud, difusión y sensibilización. A partir de esa base, la Fase II propone consolidar al cangrejo como organismo centinela y como símbolo narrativo de la relación entre bienestar humano y salud ecosistémica.
De la fase piloto a una línea base nacional
La primera etapa del Proyecto PATITAS se desarrolló con un enfoque monográfico y de campo. Su propósito fue conocer la biodiversidad y distribución de cangrejos costeros de El Salvador mediante revisión bibliográfica, consulta de bases abiertas de museos nacionales e internacionales, uso de plataformas de ciencia ciudadana y verificación en campo. Esta fase permitió ordenar información histórica, reconocer registros dispersos y establecer una primera aproximación a la riqueza de especies.
Uno de los aportes principales fue evidenciar que la carcinofauna salvadoreña tenía una diversidad mayor a la usualmente considerada. La revisión integrada permitió consolidar un inventario inicial de 100 especies para la costa del país. Este resultado fue relevante por dos razones. Primero, mostró que El Salvador, pese a su reducida extensión territorial, posee una riqueza notable de cangrejos asociada a la heterogeneidad de sus ecosistemas costero-marinos. Segundo, confirmó que los vacíos de información no respondían necesariamente a baja diversidad, sino a la falta de esfuerzos sistemáticos de investigación.
En esta fase también se documentaron problemáticas que afectan los hábitats de los cangrejos, como contaminación, presión humana, pérdida de cobertura, alteración de playas, degradación de manglares y cambios en el uso del suelo. La lectura integrada entre biodiversidad y amenazas permitió superar un enfoque puramente taxonómico y sentar las bases para un programa de investigación orientado a conservación.
Consolidación programática durante 2023 y 2024
A partir de los resultados iniciales, PATITAS estructuró su trabajo en cinco programas: especies y hábitat, poblaciones, comportamiento, salud, y difusión y sensibilización. Esta organización permitió distribuir las actividades en líneas de trabajo complementarias y mantener una ruta técnica verificable.
En el programa de especies y hábitat se fortaleció el acervo físico y genético de cangrejos de El Salvador. La construcción de una colección científica, el procesamiento de muestras, la generación de fotografías, la planificación de viajes de campo y la articulación con especialistas externos permitieron avanzar hacia una base nacional más robusta. Para 2024, el inventario se amplió hasta 107 especies, lo que confirma la importancia de sostener muestreos, revisiones taxonómicas y consultas a colecciones internacionales.
Otro avance sustantivo fue la gestión de la Autorización de Investigación en Medio Ambiente con vigencia hasta 2028. Este instrumento no solo respalda legalmente la continuidad del trabajo de campo, sino que fortalece la trazabilidad institucional del proyecto. La investigación en biodiversidad requiere permisos, cadena de custodia, protocolos claros y coordinación con autoridades; por ello, la autorización constituye un componente estratégico de la sostenibilidad científica.
El programa de poblaciones permitió abrir nuevas preguntas sobre abundancia, tallas, peso, composición sexual, fecundidad e incidencia de cangrejos en actividades pesqueras. La incorporación del estudio piloto sobre fauna asociada a la pesca artesanal en Acajutla amplió el campo de análisis hacia la interacción entre biodiversidad, medios de vida y uso de recursos. Este enfoque es relevante porque la conservación de cangrejos no puede separarse de las dinámicas productivas locales.
En comportamiento y salud, el proyecto formuló protocolos para estudiar calidad ambiental, datos biométricos y parásitos en cangrejos dulceacuícolas. Además, los análisis piloto sobre microplásticos en especies comerciales abrieron una línea de investigación emergente sobre contaminación, salud ecosistémica y seguridad alimentaria. La presencia de microplásticos en muestras analizadas no debe entenderse como una conclusión nacional definitiva, sino como una señal temprana que justifica estudios con mayor cobertura espacial, control metodológico y análisis de laboratorio complementarios.
Formación, voluntariado y diplomacia científica
PATITAS también se consolidó como un espacio de formación. La creación de una red de voluntariado permitió incorporar jóvenes a actividades de campo, laboratorio, análisis y divulgación. Este componente ha sido importante porque responde a una necesidad nacional: formar capacidades en taxonomía, monitoreo de invertebrados, análisis de datos, trabajo costero y comunicación científica.
La capacitación con especialistas, los intercambios académicos y la participación en eventos nacionales e internacionales fortalecieron la proyección del proyecto. La vinculación con universidades, museos y redes regionales permitió avanzar en identificación taxonómica, revisión de colecciones y discusión científica. La participación en congresos, espacios de diplomacia científica y actividades con tomadores de decisión permitió que el proyecto no quedara limitado al laboratorio o al campo, sino que ingresara en conversaciones sobre biodiversidad, océanos, educación y gestión costera.
El reconocimiento obtenido en el Premio Nacional a la Investigación Científica 2024, en la categoría de Ciencias Naturales, confirmó la pertinencia del proyecto y su aporte al país. Más allá del premio, el valor institucional radica en haber posicionado a los cangrejos como un grupo científicamente relevante para El Salvador y en haber demostrado que la colaboración entre academia, empresa privada, comunidades y especialistas puede producir resultados verificables.
Divulgación y cultura científica
Desde sus primeras etapas, PATITAS comprendió que la generación de conocimiento no es suficiente si este no se comunica. Por ello, el proyecto desarrolló publicaciones en medios digitales, periódico nacional, ferias ambientales, charlas, entrevistas y actividades educativas. Este esfuerzo permitió acercar la carcinofauna a públicos no especializados, especialmente estudiantes y comunidades.
La divulgación tuvo un papel estratégico: transformar a los cangrejos de organismos comunes o asociados únicamente al consumo en indicadores de biodiversidad, salud ambiental y conectividad ecológica. Este cambio narrativo es fundamental para la conservación. Las especies se protegen con mayor efectividad cuando la sociedad comprende su función, reconoce su presencia y vincula su permanencia con la calidad de los ecosistemas.
El Laboratorio Natural como nuevo horizonte
La Fase II plantea el principal salto conceptual del proyecto: consolidar un Laboratorio Natural como zona demostrativa y de aprendizaje. Este espacio busca integrar investigación aplicada, cogestión local, ciencia ciudadana y educación ambiental. No se trata únicamente de un sitio de muestreo, sino de un modelo territorial donde la evidencia científica se traduzca en buenas prácticas, monitoreo, participación comunitaria y opciones de mejora para los medios de vida.
El Laboratorio Natural permitirá ordenar límites, zonificación, reglas, calendario de actividades, responsables y mecanismos de decisión. Su consolidación requiere un acuerdo de cogestión que defina roles, responsabilidades, resolución de conflictos y beneficios. Este componente es clave para evitar una visión extractiva. La comunidad no debe ser vista solo como fuente de información o apoyo logístico, sino como socia en la construcción, validación y uso del conocimiento.
La ciencia ciudadana será el eje operativo del Laboratorio Natural. La formación de monitoreadores locales, guardianes del sitio y voluntarios permitirá generar datos de manera sostenida, ampliar la cobertura de observaciones y fortalecer apropiación social. Para que esta información sea útil, deberá estar respaldada por capacitación, protocolos simples, control de calidad y mecanismos claros de resguardo de datos.
Sistema de Monitoreo Centinela
El segundo horizonte de la Fase II es el diseño e implementación de un Sistema de Monitoreo Centinela. Este sistema debe producir una serie mínima de datos sobre población, condición del hábitat, calidad ambiental y presiones locales. Entre los indicadores propuestos se incluyen tallas, captura por unidad de esfuerzo, proporción sexual, estado del hábitat, variables ambientales y registros de amenazas.
El valor del monitoreo centinela está en su continuidad. Una medición aislada describe un momento; una serie temporal permite detectar cambios. Para PATITAS, esto significa pasar de inventarios y estudios piloto hacia una plataforma de seguimiento capaz de alertar sobre deterioro, recuperación o presión acumulada en los ecosistemas donde habitan los cangrejos. Esta información puede apoyar decisiones locales, orientar educación ambiental, priorizar restauración y alimentar procesos de gestión costera.
El sistema también debe fortalecer el acervo genético y físico, asegurando trazabilidad, cadena de custodia y respaldo científico. En un país con escasos registros sistemáticos de invertebrados marino-costeros, una colección bien documentada es una infraestructura de conocimiento. Permite confirmar identificaciones, revisar cambios taxonómicos, desarrollar estudios genéticos, comparar regiones y sostener investigaciones futuras.
Cultura oceánica y memoria biocultural
El tercer horizonte es posicionar a PATITAS como una iniciativa de cultura oceánica en El Salvador. La propuesta incorpora un diagnóstico cultural precolombino sobre el cangrejo, procesos participativos y productos de divulgación. Esta línea amplía el enfoque del proyecto porque reconoce que la conservación no depende solo de datos ecológicos, sino también de símbolos, memorias, prácticas locales y formas de comunicación.
El cangrejo puede convertirse en un eje narrativo para explicar la interdependencia entre bienestar humano y salud ecosistémica. Su presencia en manglares, arrecifes, playas y estuarios permite hablar de calidad ambiental, contaminación, pesca, alimentación, identidad costera, educación y conservación. Esta narrativa debe construirse con rigor, evitando simplificaciones, pero aprovechando su potencial pedagógico.
Los talleres de memoria biocultural, las cartas didácticas para niñez, los kits educativos, infografías y cápsulas audiovisuales pueden convertir la información científica en herramientas de aprendizaje. La meta no es solo informar, sino generar apropiación. Una comunidad que comprende el valor de sus cangrejos y de sus hábitats tiene mejores condiciones para participar en su monitoreo y protección.
Publicaciones y legado científico
La continuidad del libro “Historia y vida de los cangrejos de El Salvador” y de los manuscritos pendientes representa un eje transversal. Las publicaciones son necesarias para validar resultados, ordenar información, dejar trazabilidad y colocar la biodiversidad salvadoreña en discusiones científicas regionales. El libro puede convertirse en una referencia nacional al integrar biodiversidad, historia de investigación, registros en museos, amenazas, vulnerabilidad, salud ecosistémica y cultura oceánica.
El legado de PATITAS no debe medirse solo por productos entregados, sino por capacidades instaladas. El proyecto ha avanzado en protocolos, colecciones, redes de voluntariado, alianzas comunitarias, formación técnica, divulgación y posicionamiento institucional. La Fase II debe consolidar estos avances mediante una estructura operativa más estable, indicadores verificables y una estrategia de sostenibilidad financiera e institucional.
Conclusiones
El Proyecto PATITAS ha demostrado que un grupo poco estudiado puede convertirse en una plataforma de investigación aplicada, educación ambiental y articulación social. Su trayectoria muestra una evolución ordenada: de la revisión histórica y el inventario inicial, al desarrollo de programas técnicos; de los estudios piloto, a protocolos y acervo científico; de la divulgación puntual, a una estrategia de cultura oceánica; y de la investigación académica, a la cogestión local.
Los nuevos horizontes exigen sostener la calidad científica y ampliar la utilidad social del conocimiento. El Laboratorio Natural, el Sistema de Monitoreo Centinela y la cultura oceánica deben funcionar como componentes integrados. Su éxito dependerá de la claridad metodológica, la participación comunitaria, la formación de capacidades, la gestión de datos, la continuidad de publicaciones y la articulación con políticas de biodiversidad, educación y gestión costera.
PATITAS entra en una etapa decisiva. La pregunta ya no es solo cuántas especies de cangrejos existen en El Salvador, sino qué nos dicen sobre el estado de los ecosistemas, cómo podemos monitorearlos de manera sostenida y qué decisiones podemos tomar para conservar los hábitats que sostienen su vida y la de las comunidades costeras. Ese es el nuevo horizonte del proyecto: convertir la evidencia sobre cangrejos en una herramienta concreta para comprender, comunicar y cuidar la salud de los ecosistemas costero-marinos del país.



